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Coronavirus podría amortiguar el crecimiento del transporte de contenedores en un 0,7% en el mundo en 2020.

  • 07 Feb, 2020
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La prolongación de las vacaciones del Año Nuevo Chino, una medida de emergencia adoptada para frenar la propagación del altamente contagioso coronavirus, reducirá los volúmenes de carga de los contenedores en los puertos chinos (incluido Hong Kong) en más de 6 Mteus en el primer trimestre de 2020. Se espera que esta contracción del volumen reduzca el crecimiento mundial de la carga de contenedores en al menos un 0,7% para todo el año, de acuerdo a información del último boletín de Alphaliner al que MundoMarítimo accede en alianza exclusiva.

El impacto total del brote de coronavirus en el volumen de los contenedores movilizados no podrá medirse plenamente hasta que los puertos anuncien sus cifras de rendimiento para el primer trimestre, pero los datos recogidos sobre las recaladas semanales de los portacontenedores en los principales puertos chinos ya muestran una reducción de más del 20% desde el 20 de enero.

Además de las reducciones de estos servicios, las navieras reaccionaron a la situación con nuevos zarpes anulados en febrero, lo que explica la reducción de los volúmenes de carga. Dado que estos programas de navegación en blanco en servicios de larga distancia están programados para continuar hasta mediados de marzo, cualquier recuperación del volumen de carga podría verse afectada, incluso después del final de las vacaciones.

No obstante, las navieras siguen embarcando y desembarcando normalmente la carga en todos los puertos de China, excepto en el puerto fluvial de Wuhan, donde las operaciones se han suspendido desde que el gobierno chino cerró la ciudad el 23 de enero. Wuhan, epicentro del brote de coronavirus, manipuló 1,7 Mteus en 2019, lo que representa el 0,6% del total de la movilización portuaria china.

Coronavirus ralentiza actividad en astilleros

El brote del coronavirus de Wuhan, igualmente, comienza a tener un impacto sustancial en la industria marítima.

La producción industrial se ve afectada, con consecuencias negativas en los puertos de salida, lo que ha provocado cancelaciones de navegaciones y que los fletadores no notifiquen las nuevas entregas en la fecha contractual más temprana.

Otros problemas van desde las cancelaciones de vuelos comerciales de grandes escalas que impiden los cambios de tripulación, hasta la grave escasez de personal en muchos de los astilleros más activos de China.

En muchas de las zonas más afectadas, Beijing ha instaurado una política de «quedarse en casa», ampliando los tradicionales días festivos del Año Nuevo Chino y ha ordenado a los trabajadores que amplíen su tiempo fuera del lugar de trabajo por lo menos una semana.

Situación en los astilleros

Los astilleros de las ciudades y provincias de Shanghái, Zhejiang, Jiangsu, Guangdong, Fujiang y Anhui sólo abrirán a partir del 10 de febrero, en lugar del 3 de febrero como estaba previsto inicialmente.

Esto no sólo afectará a las entregas de los nuevos buques, sino que contribuirá al caos que ha causado el actual frenesí de instalaciones de depuradores a los buques en servicio.

Incluso antes del coronavirus, los astilleros ya habían sido incapaces de llevar a cabo las instalaciones de los scrubbers en los buques según lo previsto, tardando más de lo inicialmente proyectado, ya que pasaron por una curva de aprendizaje realizando esta nueva tarea.

Estos retrasos no sólo han afectado a las naves en proceso de conversión, sino que también han retrasado las ventanas de atención en los diques secos previstas para las naves que aguardan la instalación de los depuradores.

En muchos casos, esto ha dejado a los armadores y operadores de buques con la incómoda decisión de dejar su tonelaje ocioso en China hasta que se disponga de un nuevo plazo para la instalación de los depuradores, o de enviar estos buques en otro itinerario de ida y vuelta a Europa o a las Américas.

Esta última opción, por supuesto, significa que el buque tendría que realizar todo el viaje con búnkeres costosos y conformes a la Normativa IMO2020, como el LSFO o el MGO, antes de pasar finalmente a dique seco en el segundo trimestre de 2020.

Esta situación, ya caótica, se ha visto acentuada por los problemas relacionados con el coronavirus. El gobierno chino ha permitido que los astilleros que no pueden entregar a tiempo los buques de nueva construcción, las reparaciones y las instalaciones de depuradores declaren «fuerza mayor», lo que significa que las penalizaciones contractuales o las compensaciones por el retraso en la entrega de los buques podrían estar «fuera de la mesa».

FUENTE: Mundo Marítimo.